Soy Alejandro Augusto Burmester Atiaja, 45 años, tengo 16 años haciendo cine como director, guionista, productor y DF. 1 Largometraje estrenado en el 2022, Hogar, 2 cortos estrenados internacionalmente, Regreso y Marcelita. Marcelita filmado en Super 8mm, y película 16 mm de alto contraste Blanco & Negro

Siempre quise ser cineasta, pero mi madre me dijo que escogiera alguna carrera que me diera de comer. Escogí Ciencias de la Comunicación porque tendría mas amplitud en el campo. El 09 de marzo de 1997 con 17 años fue el examen de admisión, ingresé en puesto 11, ese día era cumpleaños de mi papá, mi ingreso fue su regalo de cumpleaños. Durante 5 años estudie la carrera y la terminé en diciembre del 2001. Desde diciembre del 2001 trabajé como reportero de un programa que salía por televisión nacional, Hola Perú trabajé ahí hasta julio del 2003. Luego migré a Miami, trabajé como Valet parking y dishwasher, hasta que, por un amigo argentino que trabajaba también como valet me llevó a presentarme a una productora de novelas, les entregué mi cv, al día siguiente me llamaron y comencé a trabajar como utilero en Fonovideo Productions inc. Hice Angel Rebelde, donde actuaban, Franklin Virguez, Alba Robersi entre otros actores más. En diciembre del 2005 regresé por navidad a Perú y luego cuando quise regresar a Miami, no pude hacerlo, me pusieron warning en mi pasaporte, con restricción de 5 años. Mi vida en Estados unidos se había quedado en una habitación de Sweetwater, junto con mi Chevy Beretta estacionado en la puerta de la casa.

En enero del 2007 viajé a Buenos Aires para estudiar cine. Hice una clínica de guión, con Sol Perez en el CEFOPRO del ENERC. Estudié Dirección de Actores con Tony Lestingui en el CFP del SICA y Montaje con Pablo Mazzolo. En el Centro Cultural Rojas, Dirección de cine I y II con Marina Gerosa y Diego García.
En el 2015 empecé una Maestría en escritura creativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y sigue en proceso con la escritura de la Tesis: La inmortalidad de la imagen cinematográfica. Buenos Aires es una ciudad muy cinematográfica, los espacios públicos, el subte, el tren, el bondi, las medialunas, las facturas, el cine, los bares, el teatro, las pizzas y el olor a leña.
Mi primer contacto con el film fue con el material filmado por mi padre en 8mm y super 8mm, material casero de los inicios de la Familia Burmester Atiaja, el cumpleaños de mi hermano mayor en Enschede Holanda, o en Hamburgo, Alemania. O el matrimonio de mi padres el 19 de abril de 1969. De este tiempo, existen slides, y 20 rollos de 8mm y super 8mm. En la sala de la casa, los fines de semana mi padre sacaba su proyector de slides y veíamos a oscuras las imágenes en kodachrome. Este es el archivo Burmester Atiaja.

La intención de usar fílmico fue conectar el pasado con el presente, y para conectarlo utilicé el mismo material, el celuloide, la cámara Super 8mm, pero además utilice en 16mm en 4:3 e hice los encuadres con el mismo aspecto de ratio como propuesta de fotografía, escribir en tiempo presente y yo como personaje que mira el presente, vive en el presente en el tiempo del cine y habla del pasado que no recuerda pero le contaron.
Busco en el film mi lugar en el mundo.

Si bien la Yashica de mi papá existía no estaba operativa, tenía más de 40 años sin usar, entonces me compré mi primer super 8 una cámara Zenith 8XL, con esa comencé a filmar algunas escenas de Hogar, eventos importantes: día de la madre, cumpleaños, almuerzos, momentos cotidianos: lavando el carro, limpiando las ventanas, o una parrilla. Como fue avanzando el proyecto, también fue elevando la puesta en escena, hasta que compré una cámara 16mm de Rusia, justo antes de iniciar la guerra, era una cámara rusa también una krasnogorsk K3. Después compré una Yashica 8 single muy bonita, que funciona súper bien. En el presente manejo cámaras 8mm single, super 8, 16mm, tengo proyectores también 8mm, super 8 y 16mm. Mi última adquisición es una cámara super 8mm sonora marca Chinon, me vino con unos rollos de película sonoros vencidos, habrá que usarlos y ver que onda.
Me siento particularmente muy cómodo con todas, pero últimamente he ganado una fijación en que mis proyectos sean filmados en película Super 8mm y 16 y terminar en 35 print, y así quiero seguir.
Con algunos colegas del crew trabajo cerca de 16 años, puedo mencionar al director de Sonido Omar Pareja, al Director de Fotografía Julian Estrada y Omar Quezada que me acompañaron con Hogar desde sus inicios y la peli la hicimos el 12 años, también con la fotógrafa Franchesca Chacón entre otros talentos. La idea es de poder crear un equipo de trabajo que se sienta como familia, que nos una el amor por el cine, el arte y la audacia para no temer a las propuestas que se planteen, por más que pueda sonar poco probable poder lograrlo, mi forma de trabajo es con libertad de creación. Intento no controlar, solamente, les doy el panorama del personaje, la historia y lo que busco decir con la historia y todo lo demás empieza a crecer, desarrollarse, una suma de creación colectiva. Es importante para mí poder confiar 100% en todos y que todos estén al 100% en el proyecto que nos toque.
La primera emulsión que usé en mi vida fue la 50D en super 8mm usé la cámara zenith 8XL y fue maravillosa la forma en que imprime las sombras, los claroscuros son suaves y duros, la textura es muy orgánica, tiene suficiente grano, me interesa ese tipo de encuadre en 4:3 como de ventana de casa, ves lo suficiente como para que lo otro lo creas tú cuando ves la película.

Hogar es una película en dónde empezamos en oscuridad, pero la luz de las proyecciones del pasado, nos acercan al presente y poco a poco llegamos a la luz, ese proceso, de salir de la oscuridad es muy interesante, como las ideas se van sentando y crean un diálogo, un sentido, una escena.
La 250D en 16mm, la usamos para crear un relato autoral, de éste soy yo, eso se filma en tiempo presente, durante un día y en montaje decidimos usar para el inicio, medio y final. La planteamos como una línea de tiempo distinta a lo que pasó (archivo), y a lo que ha pasado en el rodaje, que duró 12 años.
En mi primera ficción SONCCO PAMPAY estoy usando diferentes emulsiones, ektachrome, 50D, 250D y 500T. La película es una ficción que aborda el tema de el duelo en pandemia: “Sonqo Pampay: Un viaje fúnebre por los Andes, donde la muerte y la memoria se entrelazan en un ritual de despedida.

La obra cinematográfica que estoy creando está marcada por un enfoque profundamente personal y una constante búsqueda de explorar la memoria, la identidad, el duelo y la transformación a través del cine. Hogar (2023), mi ópera prima, es un documental autorreferencial que narra mi propio proceso de reconstrucción de la memoria tras un accidente que me dejó sin recordar mi pasado. A través de un viaje por Perú, Alemania y Holanda, y utilizando una mezcla de formatos digitales y analógicos, Hogar se adentra en las heridas familiares y la fragilidad de la memoria, mientras plantea la pregunta sobre el poder del viaje como un acto transformador.

En Parece que aquí hay una película (en desarrollo), continúo explorando las complejidades del proceso de sanación y reconstrucción personal, esta vez a través de la vida de jóvenes que enfrentan sus propios dilemas y traumas, en un camino que transita entre el avance y el retroceso. En este proyecto, el viaje no es solo físico, sino emocional y simbólico, ya que todo viaje, según mi perspectiva, es un proceso transformador. La narrativa combina la documentalidad con la ficción, buscando capturar la realidad con una estética poética y simbólica.

Finalmente, Sonqo Pampay es una road movie rodada completamente en 16mm, que narra el duelo de una mujer, Angélica, que emprende un viaje hacia los lugares donde su padre vivió para despedirlo simbólicamente tras su muerte por COVID-19. Esta película no solo explora el duelo, sino también cómo el viaje puede ser una experiencia de transformación profunda, un ritual de sanación que pone en evidencia la fragilidad humana y el poder de los recuerdos.
Poética Fílmica es mi proyecto de enseñanza de uso del film. Empezó para compartir el conocimiento que he adquirido en estos años de uso e investigación de manipulación del celuloide, sus diferentes sensibilidad de película, los tipos de cámaras, cada cámara tiene un look distinto, el hecho de que sean cámaras a cuerda te obliga a imprimir lo indispensable en máximo 29 segundos por toma. máximo 2 tomas. En un rollo de 100 pies, por protección, en film nunca se sabe, lo regular es hacer una prueba de cámara, pero el material es tan caro que eso que filmaste no debería tener ningún error, pero cada cámara tiene un alma y a veces la falla es impredecible.
Todas estas dificultades se convierten en dogmas, dictar talleres de 8mm single Blanco y Negro. Yo les enseñaba la técnica de montaje en cámara, desde cargar pelìcula, que en 8mm es diferente al super 8, la super 8mm es un cartucho que pones en la cámara, pero en 8mm tu haces el loading con película expuesta. Mi socio enseñaba la parte de revelado y proyectamos todos los trabajos en un proyector de cine.

La idea era que hicieran un corto sin edición, straight eight. Recientemente tuvimos un alumno que su proyecto lo llevó a una competencia de cortometrajes en film en Londres. Haciendo los talleres nos hemos dado cuenta que hay personas interesadas en el film.
El panorama cinematográfico está en un punto de inflexión, con una creciente necesidad de contar historias de manera diferente. La tradición narrativa ha sido fundamental, pero hoy sentimos la urgencia de explorar nuevas formas de expresión que nos permitan conectar con un mundo cada vez más diverso y complejo. El cine tiene la capacidad única de reinventarse constantemente, de experimentar con sus formas y lenguajes, y de acercarnos a realidades de manera más cruda y sincera. Nos enfrentamos a la necesidad de romper con las estructuras preestablecidas y de abrir espacio a narrativas más arriesgadas, más humanas, que aborden la fragilidad, la memoria, la identidad y el duelo sin recurrir a los moldes convencionales.



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